UN COLEGIO QUE MIRA AL FUTURO

 

“Educar la mente sin educar el corazón no es educar en absoluto”

 

Es curioso que este aforismo de Aristóteles con más de 2.400 años, sea hoy el pilar donde se sustenta el modelo educativo que demanda nuestra sociedad. Basta recorrer cada rincón de nuestro colegio para darse cuenta de que las maestras y maestros que aquí trabajamos creemos también en esa necesidad de educar el corazón, de llegar hasta las emociones, hacerlas aflorar y aprender a manejarlas.

Hace un par de años se aprobaron en el CEIP Ricardo Mallén (Calamocha, Teruel) cinco líneas de innovación: aprendizaje cooperativo, aprendizaje basado en proyectos, dinamización de la Biblioteca, recreos inclusivos y educación emocional y para la convivencia.

Sacar adelante este proyecto ha supuesto un esfuerzo enorme por parte del claustro, que ha de invertir muchas horas de formación fuera de su horario de trabajo, incluso en fines de semana y vacaciones. También ha exigido, y seguirá exigiendo un alto nivel de compromiso y comprensión por parte de las familias. Alejarse del modelo de escuela tradicional en la que lo más importante es la transmisión de contenidos y las calificaciones en determinadas áreas, no es una tarea fácil.

Trabajar por proyectos, practicar el aprendizaje cooperativo, educar las emociones, potenciar la música, la creatividad, el juego, utilizar las nuevas tecnologías… son actividades consideradas por algunos sectores como una pérdida de tiempo.

Una escuela que mira al futuro sabe que, además de acumular conocimientos, es fundamental adquirir competencias para un desarrollo psicosocial sano. Por eso estamos intentando crear un espacio donde nuestros alumnos puedan adquirir conocimientos al tiempo que disfrutan, donde aprendan a convivir gestionando correctamente sus emociones y tengan ocasión de desarrollar su creatividad.

La creatividad es un valor en alza. Las empresas están descubriendo los beneficios de contratar a personas creativas, porque son gente de mente abierta, amantes de los retos, que motivan a sus compañeros y ven cosas donde los demás no las ven.

Si damos a nuestros alumnos la oportunidad de desarrollar su creatividad y les enseñamos a manejar sus emociones, además de ayudarles a ser más felices, los estamos preparando para un mejor futuro laboral. De nada sirve, por ejemplo, examinarse en una oposición sabiéndose al dedillo todos los contenidos del temario si no se es capaz de enfrentarse a una prueba oral, o a una entrevista de trabajo.

Así que nuestro centro, que siempre se ha caracterizado por su dinamismo y su afán de innovación, está avanzando en este sentido durante estos últimos años, de manera firme y con el esfuerzo de todos.

 

 

Se han decorado espacios para hacerlos más lúdicos y atractivos. Se ha cuidado especialmente la ambientación de la biblioteca y se está trabajando para incrementar las actividades de animación a la lectura y la visita regular de todos los alumnos para hacer uso de sus instalaciones.

Se va afianzando el aprendizaje cooperativo y por proyectos. Poco a poco los maestros nos hemos ido animando a compartir en los pasillos los productos finales de los proyectos de aula, haciendo de estos espacios lugares más vivos y enriquecedores.

Nos vamos abriendo más al entorno, de forma que cada vez contamos con una mayor participación de las familias y otros miembros de la comunidad en nuestras aulas. Al mismo tiempo se realizan más salidas a distintos lugares de la localidad que nos ofrecen oportunidades para el aprendizaje: ayuntamiento, biblioteca, sala de exposiciones, teatro, Museo del Jamón, diversas empresas, iglesia, paseos por la naturaleza...

Nos esforzamos en dar a conocer y mantener nuestras tradiciones, al tiempo que profundizamos en la diversidad cultural del resto del mundo: Navidad, Carnaval, Halloween, fiestas de principio y final de curso y las jornadas interculturales en las que trabajamos la cultura de los distintos países de origen de nuestros alumnos. 

Hace dos años el colegio se unió a las actividades formativas del grupo Teruel Convive, promovido por la Inspección Educativa de Teruel, los asesores de formación y equipos de orientación. Este grupo de trabajo tiene como objetivo ilusionar y convencer  a los centros educativos sobre la importancia del trabajo con las emociones para mejorar la convivencia en los mismos, así como difundir recursos y buenas prácticas. Fruto del trabajo de este grupo ha sido la publicación de una guía de recursos para educación infantil y la elaboración de la guía para educación primaria, en la que también participa nuestro colegio y cuya publicación está prevista para el presente curso.

Durante el curso pasado se puso en práctica el proyecto “Etiquetas”, que aglutinaba las cinco líneas de innovación del colegio en torno a determinadas emociones y valores que se trabajaban en todo el colegio al mismo tiempo. Esta experiencia se presentó en la jornada de buenas prácticas que se celebró en Utrillas en junio de 2018.

Finalmente, en este curso 2018-2019 ha llegado a Aragón el programa Educación Responsable, financiado por la Fundación Botín. Gracias a nuestra trayectoria como centro y al impulso de la Inspección de Educación que valora y apoya la implicación del centro con la educación emocional, nuestro colegio es uno de los cuatro centros educativos seleccionados para participar, y se está aplicando de forma experimental en unas cuantas aulas de este centro de las etapas de Educación Infantil y Primaria.

El programa desarrolla la creatividad y el trabajo con las emociones a través de actividades como ReflejArte, Literatura y emociones y el Coro de las emociones, además de ofrecer un banco de recursos para trabajar aspectos convivenciales y emocionales, no solo en el área de tutoría, sino en las demás áreas. La progresiva implicación de todo el centro y la colaboración de las familias es fundamental para el correcto funcionamiento del programa.

Queremos destacar el proyecto ReflejArte para comprender emociones, ya que este recurso nos permitió sumergirnos en la obra de Cristina Iglesias a través de una serie de divertidas actividades que hicimos en el centro.

Primero presentamos a los alumnos la obra de la artista Cristina Iglesias, después cada alumno y alumna con sus familias, eligieron un objeto y un espacio que tuviese un significado especial para ellos. Después se plasmó en plastilina y luego se pasó a yeso. Los alumnos trajeron recuerdos de sus viajes, texturas de objetos que les inspiran alegría o tristeza, fotos de sus familiares fallecidos. Todos los objetos con huellas en yeso se integraron en corazones  con lo que decoraron el refugio sensorial del centro, que se ha convertido en un lugar entrañable donde se han intentado integrar sonidos, aromas, colores que den sentido a la obra.

 

 

En diciembre de 2018 se terminó el espacio REFLEJARTE, en la que participaron los alumnos de 5º de Primaria. Es un lugar que conecta arte y emociones, y que tuvo su broche final con la inauguraciónón de nuestro refugio sensorial. Fue un acto entrañable en el que contamos con la presencia de las familias y de la inspectora de nuestro centro, Doña Mª Lourdes Alcalá Ibáñez.

Con esta actividad los alumnos han identificado y expresado opiniones y sentimientos que han promovido la empatía con sus compañeros para poder ponerse en su lugar y ser capaces de entender lo que querían transmitir con sus creaciones.

También ha servido para interaccionar como grupo cooperativo en la que han desarrollado actitudes y habilidades socio-emocionales como la escucha activa, la asertividad y el respeto a los sentimientos de los demás.

Y como reconocimiento a nuestra labor y trabajo, el próximo 15 de mayo vamos a participar en unas jornadas culturales “Amparo Sánchez” en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de Teruel, de la Universidad de Zaragoza. Los alumnos de 5º de Educación Primaria van a tener la oportunidad de contar el trabajo que han hecho sobre arte y emociones a los alumnos de los grados de Magisterio, Bellas Artes y Psicología. Se convertirán en maestros y maestras por un día e intentaremos enseñar con los ojos y experiencia de los niños. Pensamos que será un día emocionante.

 

Os animamos a que conozcáis nuestra experiencia visitando nuestro blog

 

Por último, quiero destacar que tanto los asesores del programa en la Universidad de Zaragoza, como el equipo directivo y las maestras responsables de recursos estamos muy ilusionados con este proyecto, invirtiendo tiempo y esfuerzo, porque estamos convencidos de que dará sus frutos en un futuro próximo, es más ya los estamos empezando a ver.

Y concluir señalando que necesitamos el apoyo incondicional de las familias. Es necesario reforzar en casa los valores y las enseñanzas que intentamos inculcarles, todo este esfuerzo habrá merecido la pena. ¡Por ellos, por nuestro mayor tesoro, por nuestro futuro!

 

CEIP Ricardo Mallén (Calamocha, Teruel)