Los docentes habéis tenido que trabajar a contrarreloj por el cierre de las aulas y enfrentaros a un montón de interrogantes en esta situación de confinamiento... ¿Qué nuevos retos personales y metodológicos has afrontado en esta etapa de enseñanza a distancia?

La tecnología ha pasado a ser la base sobre la que desarrollar nuestra enseñanza. Parte de ese reto, ha sido encontrar la aplicación más completa, en mi caso Teams, porque permite videoconferencias grupales y un contacto ágil y ameno para el alumno. Así como formarme en nuevas herramientas informáticas y enseñar también su manejo a los alumnos para que realicen tareas con la seguridad de que están haciendo bien su trabajo.

Atender a las necesidades y circunstancias de cada alumno en esta situación difícil.

La coordinación a distancia con los compañeros.

Y las amplísimas jornadas laborales, bien por nuestra propia autoexigencia, bien por las necesidades del momento, o bien por adaptarnos a otros ritmos de trabajo para dar respuesta a todo el mundo.

Cuéntanos alguna/s iniciativa/s creativa/s que has tenido que poner en marcha.

Reinventar la comunicación con el alumnado utilizando nuevas herramientas informáticas como Teams y las videoconferencias; adquirir una normalidad y ofrecer un trato cercano a los alumnos en este tipo de comunicación a distancia.

 

Esta situación inédita a nivel social nos ha demandado poner en juego lo que somos. ¿Qué aspectos emocionales del alumnado te han llamado más la atención? 

Las emociones de los alumnos han ido cambiando a lo largo del confinamiento, al principio se mostraban más nerviosos por la situación; e inseguros con las tecnologías, tenían menor autonomía… Ahora también se percibe que valoran más la necesidad de orden y una rutina.

Abriendo miras hacia la comunidad educativa, ¿cómo está siendo el papel de la familia? 

Con las familias con las que he tenido contacto, agradecidas por la comunicación.

Respecto al trabajo de los alumnos, se nota que el alumnado que tiene apoyo familiar es más responsable y organizado a la hora de responder a las demandas educativas, entrega en fecha de tareas…

Los profesores somos conscientes de que hay diversos grados de colaboración e implicación y de que hay familias que pueden sentirse desbordadas por la situación y el papel que les toca desempeñar: clases en casa, responder a sus propios trabajos y/o circunstancias personales…todo a la vez y en poco tiempo.

 

Coméntanos alguna ventaja de esta situación excepcional que favorezca el proceso de aprendizaje y crecimiento personal del alumnado, de las familias y en ti mismo como docente. 

La comunicación entre los miembros de la familia. A los alumnos esta situación les exige más responsabilidad y a las familias colaboración.

Desde el punto de vista personal, ser capaz y de manera satisfactoria de abordar y solucionar múltiples actividades y situaciones simultáneas. Reinventarme rápidamente en la forma de enseñar.

 

El programa Educación Responsable trabaja el desarrollo emocional, social y creativo.  ¿Crees que estos aspectos están contribuyendo para afrontar la situación? ¿De qué manera? ¿Nos puedes dar algún ejemplo que haya sido evidente desde que empezamos el confinamiento?

Los tres aspectos son fundamentales en esta circunstancia. Hemos tenido que ser conscientes de una mezcla de emociones diversas y fuertes a la vez: miedo, ansiedad, éxito, esperanza…  Se nos pide responsabilidad con la sociedad: quedarnos en casa, tomar conciencia de los problemas sociales. Y ser muy creativos para adaptarnos a nuestras posibilidades y límites, como por ejemplo, de los medios de los que disponemos para hacer cualquier actividad diaria.

 

Habitualmente en clase, la planificación y la improvisación juegan un papel clave. Si tuvieras que recomendar a alguien cómo vivir una situación tan desafiante a nivel profesional en el futuro... ¿qué le recomendarías? ¡Envíale un mensaje de apoyo! 

En equipo ¡todo es mejor!

 

Ahora nos gustaría que, para finalizar, formularas una pregunta a un docente de la Red de Centros ER. ¿Qué le preguntarías? 

¿Cómo puede afectar esta situación que vivimos a nuestro alumnado a medio-largo plazo?