Los docentes habéis tenido que trabajar a contrarreloj por el cierre de las aulas y enfrentaros a un montón de interrogantes en esta situación de confinamiento... ¿Qué nuevos retos personales y metodológicos has afrontado en esta etapa de enseñanza a distancia?

Cuéntanos alguna/s iniciativa/s creativa/s que has tenido que poner en marcha.

No está siendo fácil sobrellevar esta situación. Imagino las caras de mis alumnos y alumnas, perplejos, ante un escenario excepcional. Imagino las circunstancias durísimas que estarán viviendo muchas familias. Personalmente, me ha costado convivir anímicamente tocada (especialmente al principio) y, en cambio, tratar de mostrar la mejor cara para sacar tarea adelante.

Me cuesta tratar de explicar por escrito, de forma concisa y clara, las propuestas de actividades para alumnado de Primaria. Me cuesta no tenerlos delante, interaccionar, reír, interrumpir, enfadarnos, contar una anécdota, un chiste, hacer un juego, cantar una canción, sorprendernos juntos por una tormenta, sentirse compañeros,….en definitiva, lo que conlleva la clase en el aula.

He tenido que echar, más que nunca, mano de las nuevas tecnologías; he tenido que ponerme al día en herramientas que no dominaba o que desconocía. Trato de adaptarme a ellas y, a su vez, adaptarlas a mi alumnado y a mi personalidad.

 

Esta situación inédita a nivel social nos ha demandado poner en juego lo que somos. ¿Qué aspectos emocionales del alumnado te han llamado más la atención? 

Los mensajes que envían demuestran lo cariñosos que son, siempre preguntan qué tal va todo y se preguntan cuándo volveremos a encontrarnos. Están emocionados.

Abriendo miras hacia la comunidad educativa, ¿cómo está siendo el papel de la familia? 

Imagino la variedad de situaciones que se estarán viviendo, pero sé que el apoyo de la familia es ahora clave, primero emocionalmente, claro está; académicamente están involucrados en mayor o menor nivel. Alumnos y alumnas tan pequeños necesitan alguien que supervise y ayude. 

 

Coméntanos alguna ventaja de esta situación excepcional que favorezca el proceso de aprendizaje y crecimiento personal del alumnado, de las familias y en ti mismo como docente. 

Supongo que es una situación que nos hace reflexionar, pone las prioridades en su sitio y va a hacer madurar a muchos. Muchos aprenderán a ser más autónomos, más organizados y más responsables de su propio aprendizaje. Todos entendemos que somos muy vulnerables. Creo que aprenderemos a ser más solidarios y empáticos.

 

El programa Educación Responsable trabaja el desarrollo emocional, social y creativo.  ¿Crees que estos aspectos están contribuyendo para afrontar la situación? ¿De qué manera? ¿Nos puedes dar algún ejemplo que haya sido evidente desde que empezamos el confinamiento?

Tal vez no puedo dar un ejemplo concreto. Puedo comentar que, cuando has trabajado y entendido lo que es la empatía, por ejemplo, entenderás por qué no deberías saltarte el confinamiento; cuando has desarrollado mecanismos para identificar emociones, por ejemplo, sabrás actuar de modo más reflexivo ante la situación adversa; cuando has trabajado las habilidades sociales, más fácil será animar al otro y ofrecer tu apoyo.

 

Habitualmente en clase, la planificación y la improvisación juegan un papel clave. Si tuvieras que recomendar a alguien cómo vivir una situación tan desafiante a nivel profesional en el futuro... ¿qué le recomendarías? ¡Envíale un mensaje de apoyo! 

No pretendamos abarcarlo todo; paciencia y ánimo. Y, mientras se pueda, no dejemos de sonreír.

 

Ahora nos gustaría que, para finalizar, formularas una pregunta a un docente de la Red de Centros ER. ¿Qué le preguntarías?

Parece que habrá un antes y un después…seguramente estamos iniciando la escuela del futuro, ¿qué crees que continuará manteniéndose de lo que, hasta ahora, entendíamos que era la docencia? Y, por el contrario, ¿habrá algo, de la docencia y de la vida de un Centro escolar, que desaparecerá?