Mi aventura responsable


Cuando me dijeron que tenía que llevar a cabo el recurso de Literatura, emociones y creatividad del proyecto de Educación Responsable, lo primero que pensé fue: “¡no saben qué inventar!”, y además me pregunté: pues ¿qué llevo haciendo como profesora sino educar de forma responsable…? Mis reticencias crecieron al recibir el material: textos para elegir con actividades para antes, durante y después de la lectura… En definitiva, unas actividades más de textos literarios…

Me decidí por La Cueva de Montesinos. Razón: habíamos estudiado Cervantes, conocíamos la obra y… ¡ya teníamos hecho la mitad del trabajo! No estaba muy convencida de que fuera del gusto de los alumnos, así que pensé que lo mejor sería utilizar las tutorías para llevar a cabo las actividades. Para hacer más liviana la encomienda se me ocurrió llevar una edición completa del Quijote e iniciar la lectura como si de un cuentacuentos se tratara. Ahí empezó todo. Cuál fue mi sorpresa cuando, divididos en grupos y colocados en círculo, se dieron la vuelta hacia donde yo estaba leyendo y dejaron de hablar, escuchando atentamente lo que les leía. Su silencio me detuvo y pregunté la causa y como si de un coro se tratara casi al unísono dijeron: “sigue profe, sigue…”. Nos dirigíamos a la Cueva de Montesinos y en un momento determinado a Sancho se le ocurren unos acertijos dirigidos al joven guía que les acompañaba. No sé por qué antes de seguir leyendo y dar la respuesta de Sancho, me detuve en la lectura y me dirigí a los alumnos preguntándoles si sabían la respuesta. Sin torpeza alguna y con preciso acierto respondieron con la imaginación y ocurrencia de jóvenes del s. XXI, y he de decir que sus  respuestas me dieron la clave de este proyecto. Fueron originales y certeras, actuales y propias de personas de su edad. Tras los correspondientes chascarrillos y risas de sus ocurrencias, leía las respuestas dadas por Sancho y no sabría decir cuáles eran más originales. A los alumnos les gustaba el juego. Comprendí entonces que los alumnos estaban interpretando el texto literario; lo estaban llevando a su realidad y, en definitiva, estaban participando en el proceso creativo.

Fue entonces cuando seguí leyendo y dejé de explicar lo que yo entendía. Dejé de dar los significados e interpretaciones que acostumbro a adelantar cuando hablo de los personajes o de las aventuras, y dejé que ellos dieran su interpretación, su forma de entender las palabras de los personajes. Dejé que llevaran el relato a su  realidad, a una realidad de jóvenes de 3º ESO, a la realidad del mundo en el que viven, de la cultura televisiva que respiran y de la que se alimentan hoy en día… Comprendí el significado de Educación Responsable.

Cuando terminó la hora, lo dejamos para la siguiente tutoría. A la semana siguiente cuando me disponía a entrar en clase y seguir la actividad, vi los grupos ya colocados y esperando que retomara la lectura. Fue enriquecedora esta segunda tutoría. Me reafirmó en la reflexión que me traía ocupada toda la semana.

La lectura continuaba en la llegada a la Cueva de Montesinos, la bajada y la subida, lo que vio D.Quijote en ella y los extraordinarios sucesos en la misma… Seguí leyendo y parándome. Les preguntaba para escuchar su interpretación, y sus respuestas mostraban el imaginario quijotesco personal que iba formándose en sus mentes, bien distinto al que habíamos leído en el manual y distinto al que otros habían escrito sobre la obra… Entendí por qué cuando les pedimos que lean el Quijote o cualquier clásico no suelen aceptar con ganas. A nosotros nos gusta y ponemos nuestro sentimiento, pero son ellos los que deben leer e imaginar la propia ficción del libro, al margen de explicaciones teóricas, a veces sentidas por los profesores, pero siempre ajenas a su realidad. Son ellos quienes deben imaginar la propia ficción y nosotros, profesores, acompañarles en ese maravilloso descubrimiento con el bagaje que podemos utilizar como guías.

Es entonces cuando entendí que Educación Responsable es:

-una herramienta, una forma de aproximarse a la tarea de educar, en donde los profesores somos acompañantes en el proceso de aprendizaje del alumno.

-una manera de participar en la formación emocional del educando

-educación en la que el protagonista es el alumno, que aprenderá implicándose y siendo partícipe, responsable de su propio aprendizaje, en la medida en que hará suyo el proceso creativo de los textos literarios.

 

Montserrat Martín Velasco

Profesora de Literatura del Colegio Nuestra Señora del Carmen, Madrid.