Diferentes investigaciones internacionales han demostrado en los últimos años que la educación emocional y social mejora el rendimiento académico y el bienestar del alumnado. Durante tres años la Universidad de Cantabria ha evaluado de forma externa la aplicación intensiva de en tres de los cien centros participantes mediante una evaluación pedagógica y otra psicológica.

El resumen de estas dos evaluaciones aparece en el segundo análisis internacional sobre educación, emocional y social realizado por la Fundación Botín. También puedes descargarlo desde aquí.

Los resultados de la investigación muestran que el alumnado participante ha mejorado las siguientes competencias:

  • Su inteligencia emocional, específicamente la claridad o comprensión emocional, para identificar y diferenciar las propias emociones y el uso de estrategias para reparar los estados emocionales negativos.

Comprensión emocional, Fundación Botín

 

  • Su comportamiento asertivo.

Asertividad, evaluación , Fundación Botín

 

  • Sus niveles de ansiedad.

Niveles de ansiedad, evaluación , Fundación Botín

Estas mejoras tienen consecuencias probadas muy importantes relacionadas con algunos de los problemas más graves y difíciles de resolver en nuestro sistema educativo: previenen el consumo de drogas; mejoran la convivencia y disminuyen los niveles de violencia; mejoran la relación entre el profesor y los alumnos, y reducen los síntomas asociados a la depresión infantil y juvenil.

Además, se ha producido una correlación entre el clima escolar y resultados académicos. Cuando las relaciones y la comunicación entre alumnos y profesor-alumno han mejorado, el rendimiento académico también se ha incrementado.