VOCES DE UN LUGAR IMPOSIBLE: Cuando el arte abre espacio para la escucha

jun 19, 2026
Diana Rangel

A veces, antes de encontrar palabras, necesitamos encontrar un lugar seguro desde el que poder hablar. Un espacio donde sentirse escuchado, donde la mirada del otro no juzgue y donde la creatividad permita expresar aquello que cuesta poner en voz alta. 

La investigación desarrollada por la psicóloga y artista visual Diana Rangel parte precisamente de esa idea: acercarse a jóvenes de un barrio de Caracas vinculados a dinámicas de violencia desde una mirada diferente, utilizando la fotografía y el relato como herramientas para comprender sus experiencias y abrir nuevas formas de relación.  

Escuchar para comprender

El estudio se realizó con jóvenes del barrio La Dolorita, en Petare, en un contexto marcado por la violencia y la exclusión social. A través de entrevistas y cámaras fotográficas desechables, los participantes pudieron retratar aspectos importantes de su vida cotidiana y hablar sobre ellos posteriormente. Más que obtener imágenes “correctas”, el objetivo era generar fotografías significativas que ayudaran a contar su historia.  

La fotografía se convirtió así en una herramienta para facilitar el diálogo, la reflexión y la expresión emocional. Poco a poco, la actividad fue transformando también la relación con los participantes: comenzaron a esperar las entrevistas, acudían puntuales y se implicaban en el proceso desde otro lugar.  

La violencia como forma de relación

Uno de los hallazgos principales de la investigación es que la violencia no aparece únicamente como una conducta aislada, sino como una forma de relacionarse con el mundo construida a partir de experiencias personales, vínculos afectivos complejos y contextos marcados por la amenaza y la desconfianza.  

Los jóvenes describen relaciones familiares atravesadas por el abandono, la ambivalencia y la dificultad para expresar afecto. En ese contexto, la calle aparece como un espacio de pertenencia e identidad, donde se construyen normas, códigos y formas de supervivencia vinculadas a la masculinidad, el respeto y la defensa constante frente al otro.  

Sin embargo, detrás de esa imagen de dureza también aparece otra realidad: la vulnerabilidad, los sueños rotos, el miedo y la necesidad de ser reconocidos y escuchados. 

El valor de crear un espacio seguro

Más allá de los resultados de la investigación, uno de los aspectos más interesantes del proyecto es la reflexión sobre el papel del arte y la escucha en los procesos de transformación personal y social. 

Ahí la importancia de generar “espacios potenciales”: lugares seguros, libres de prejuicios, donde pueda surgir el diálogo, el juego, la creatividad y una relación diferente con uno mismo y con los demás.  

En este sentido, las herramientas artísticas no aparecen solo como un recurso estético, sino como una vía para favorecer la expresión, construir vínculos y abrir posibilidades nuevas. La experiencia permitió comprobar cómo actividades creativas basadas en la confianza y la escucha pueden ayudar a que los jóvenes se perciban desde otro lugar y empiecen a imaginar otros caminos posibles.  

Educar también es ofrecer lugares donde poder ser escuchado

La investigación invita a reflexionar sobre la necesidad de crear contextos educativos, sociales y comunitarios donde la palabra pueda sustituir a la violencia y donde el acompañamiento tenga un papel real. 

Porque, muchas veces, el cambio no comienza con grandes respuestas, sino con algo mucho más sencillo: sentirse visto, escuchado y reconocido por otro. 

BIOGRAFIA

Diana Rangel (Caracas, 1987) Artista y Psicóloga clínica con orientación psicoanalítica. 
 
Luego de haber terminado sus estudios en La Universidad Central de Venezuela, estudió fotografía contemporánea en el International Center of Photography en Nueva York y un posgrado en Artes, Pedagogía y Transformación social en The European Graduate School en Suiza. 
 
Su práctica aborda la relación entre el arte y salud mental, asumiendo diferentes roles y lugares de enunciación. Como psicóloga, trabaja en consulta privada, asesora a artistas en sus procesos creativos y es investigadora independiente. 
 
Como artista se interesa en la narración como forma de construcción subjetiva del Otro, a través de medios como la voz y la imagen visual. De esta forma su trabajo se manifiesta a través de video ensayos, acciones vocales y de escritura poética, procesos pedagógicos y mecanismos de escucha propios de la práctica psicoanalítica. 

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