El arte como camino hacia la empatía. Ponte en mis zapatos
A veces, comprender al otro empieza por algo tan sencillo —y tan profundo— como intentar caminar en su lugar. Imaginar qué ha vivido, qué ha sentido o qué le ha llevado hasta donde está.
Con esta idea nace la actividad “Ponte en mis zapatos”, inspirada en el proyecto Midway (2010) del artista Eduardo Soriano, que recoge las historias, imágenes y sueños que acompañan a las personas migrantes y los transforma en algo muy simbólico: unos zapatos desde los que mirar el mundo de otra manera.
En esta misma línea, el alumnado de Secundaria del Colegio Santa Ana de Caspe (Aragón) ha llevado esta propuesta del Banco de Herramientas al aula acercándose a otras realidades y trabajando la empatía y la comprensión emocional desde la experiencia.
La realización de esta actividad surgió ante la necesidad de promover la empatía como valor fundamental para garantizar el respeto y la comprensión entre las distintas culturas en el aula. El objetivo era ayudar a los alumnos a reflexionar en cómo las vivencias personales influyen en nuestra manera de sentir, pensar y relacionarnos con los demás. El programa Educación Responsable se incluyó dentro de la Acción Tutorial, integrando la educación emocional y la expresión artística, generando un espacio de diálogo, escucha activa y creatividad.
La primera parte de la actividad consistió en la presentación del artista colombiano Eduardo Soriano y su proyecto Midway, basado en las experiencias migratorias. A través del visionado de un audiovisual, el alumnado descubrió cómo el artista transformaba recuerdos, sueños e imágenes significativas en un zapato elaborado con fotografías personales. Este primer acercamiento permitió introducir conceptos como identidad, pertenencia y diversidad cultural, conectando rápidamente con la diversidad de los diferentes grupos de Secundaria.
El aula se convirtió en un espacio de reflexión y diálogo sobre los sentimientos, recuerdos y las historias que esconden los zapatos de una persona migrante al llegar en un lugar desconocido. A medida que el proyecto iba avanzando, la conocida expresión “ponerse en los zapatos de otra persona” iba adquiriendo un significado tangible y emocional.
En la segunda parte de la actividad, el alumnado pasó de la observación y de la reflexión a la creación artística. Por parejas, cada estudiante diseñó un zapato simbólico pensando en su compañero o compañera, intentando representar sus cualidades, emociones, intereses y sueños. A través de distintos colores,
materiales, palabras y símbolos personales, el proceso creativo se convirtió en un ejercicio de conocimiento mutuo.
Finalmente, presentaron los zapatos al resto de los compañeros justificando la forma y materiales utilizados. La puesta en común fue un reconocimiento positivo dentro del grupo que favoreció un clima de respeto y de convivencia.
La experiencia “Ponte en mis zapatos” demostró cómo el arte puede convertirse en una poderosa herramienta para trabajar la educación emocional en el aula. El alumnado desarrolló habilidades de escucha, mejoró la cohesión grupal y tomó conciencia de la diversidad presente en su entorno cercano. Comprendieron que cada persona recorre un camino distinto y que entender al otro implica mirar desde su perspectiva.