Cuando todo el colegio educa: espacios de aprendizaje más allá del aula

abr 28, 2026
Lola Martínez Quiruelas. Directora del CEIP Jose Mª Pereda, Torrelavega (Cantabria)

En el CEIP José Mª Pereda, centro graduado del Programa Educación Responsable ubicado en Torrelavega (Cantabria), llevamos años convencidos de una idea sencilla, pero transformadora: el aprendizaje no ocurre solo dentro del aula. Los pasillos, el patio, los rincones de descanso o los espacios de tránsito también educan. Por eso, hemos ido transformando progresivamente el colegio en un entorno donde el alumnado pueda aprender, jugar y convivir en múltiples escenarios. 

Esta transformación no ha surgido de un gran proyecto puntual, sino de pequeñas decisiones pedagógicas sostenidas en el tiempo, con un objetivo común: conseguir que el alumnado se sienta a gusto en el colegio para que el aprendizaje pueda darse en un clima emocional positivo. 

Pasillos que dejan de ser zonas de paso

Uno de los primeros cambios fue replantear el uso de los pasillos. Tradicionalmente eran espacios de tránsito, silenciosos y poco utilizados. Sin embargo, observamos que podían convertirse en lugares útiles para el aprendizaje. 

Actualmente, algunos pasillos se emplean para: 

  • Desdobles de pequeños grupos. 
  • Juegos manipulativos. 
  • Actividades cooperativas. 
  • Rincones tranquilos para alumnado que necesita otro ritmo. 

Este cambio ha permitido una mayor flexibilidad organizativa y ha favorecido la atención a la diversidad, ya que los grupos pueden adaptarse mejor a las necesidades del alumnado. 

Un patio con opciones para todos

Otro de los focos principales ha sido el patio. Durante mucho tiempo, el recreo estaba dominado por los juegos de pelota, lo que dejaba sin espacio a quienes preferían otras actividades. 

Poco a poco hemos ido incorporando distintas propuestas: 

  • Mesas de parchís y damas para juegos tranquilos. 
  • Bancos para conversar. 
  • Mesas tipo picnic para almorzar o jugar a juegos de mesa. 
  • Espacios donde dar clase al aire libre cuando el tiempo lo permite. 
  • Un rocódromo, presente en el centro desde hace años, para quienes buscan un recreo más activo. 

Actualmente, el patio cuenta con diferentes espacios y propuestas para que el alumnado disfrute del recreo y del tiempo de comedor de muchas maneras distintas. Cada niño o niña puede encontrar un lugar acorde a sus intereses, su carácter o su estado emocional. 

Naturalizar para mejorar el bienestar 

El paso más significativo en esta transformación ha sido la naturalización del patio del CEIP José María Pereda, tras resultar ganador en el concurso impulsado por el Ayuntamiento de Torrelavega en colaboración con SEO/BirdLife. 

Este proyecto ha permitido transformar parte del patio, hasta entonces dominado por el hormigón, en un espacio con zonas verdes y vegetación. Tras las obras, la hierba ya comienza a crecer, creando un entorno más agradable, fresco y cercano a la naturaleza. 

La naturalización no se ha entendido solo como una mejora estética, sino como una oportunidad educativa. El alumnado puede observar los cambios del entorno, cuidar las plantas y disfrutar de un espacio más saludable y acogedor. 

Resultados observados en el centro 

Aunque el proceso sigue en marcha, ya hemos observado algunos cambios significativos: 

  • Disminución de conflictos en el recreo, al existir más opciones de juego. 
  • Mayor participación del alumnado en actividades tranquilas y cooperativas. 
  • Mejora del clima general del centro. 
  • Mayor cuidado de los espacios por parte del alumnado. 
  • Aumento del uso del patio como espacio educativo, no solo de descanso. 

Muchos alumnos y alumnas expresan que ahora el patio es un lugar donde pueden elegir qué hacer, dónde estar y con quién compartir su tiempo. 

Una práctica replicable 

La transformación de los espacios del centro no requiere grandes inversiones ni proyectos complejos. En nuestro caso, ha sido un proceso progresivo basado en tres ideas sencillas: 

  1. Observar cómo usan los espacios los alumnos. 
  2. Ofrecer alternativas para distintos intereses. 
  3. Introducir elementos naturales y zonas de calma. 

Cambios como colocar bancos, habilitar mesas de juego o permitir el uso educativo de los pasillos son decisiones al alcance de muchos centros. 

La naturalización del patio ha supuesto un impulso importante, pero la base del cambio ha sido la mirada pedagógica: entender que el bienestar del alumnado es una condición necesaria para el aprendizaje. 

Un colegio donde apetece estar 

Cuando un niño o una niña se siente a gusto en su colegio, se siente seguro, escuchado y valorado. Ese bienestar emocional es el punto de partida para cualquier aprendizaje significativo. 

Por eso seguimos cuidando y mejorando los espacios del centro, ofreciendo opciones variadas que se adapten a todos los intereses durante los momentos de descanso. Porque creemos firmemente que un colegio que cuida sus espacios cuida también a las personas que lo habitan. 

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