“Coro de las emociones”, León: Un concierto donde la música y las emociones cobran vida
La música tiene la capacidad de unir, emocionar y transformar. Bajo esta premisa nació el proyecto “Coro de las emociones”, una iniciativa surgida de la colaboración entre el Conservatorio de Música de León y el CFIE de León con el propósito de acercar la práctica musical al alumnado de los centros educativos y despertar en ellos el interés por su formación musical.
Todo comenzó a raíz de una solicitud del Conservatorio para buscar fórmulas que permitieran aumentar el número de matrículas en las pruebas de acceso. En las primeras reuniones surgieron diferentes propuestas, pero pronto apareció una idea común: los niños no debían limitarse a ser espectadores de la música, sino convertirse en protagonistas de ella.
Partiendo de la convicción de que todos nacemos con capacidad musical y de que el canto es una herramienta clave para el desarrollo personal, se decidió crear un gran coro escolar acompañado por las bandas y orquestas de Enseñanzas Elementales. Los centros seleccionados para realizar este proyecto son los participantes del Programa de Educación Responsable de la Fundación Botín, implantado en Castilla y León desde hace ya 10 años. Estos centros ya conocen el recurso de la Fundación del que el proyecto toma el nombre: El Coro de las Emociones.
Lo que empezó como una iniciativa para acercar la música al alumnado terminó convirtiéndose en una experiencia compartida por cientos de estudiantes. El proyecto culminó el 3 de junio de 2026 en el Auditorio Ciudad de León, donde más de 250 alumnos de centros Educación Responsable y del Conservatorio Profesional de Música de León participaron en un gran encuentro musical que puso en valor todo el trabajo realizado durante el curso.
La propuesta coral estuvo acompañada por una muestra de instrumentos a cargo del alumnado del Conservatorio, que presentó con entusiasmo las distintas especialidades en las que se forma, acercando al público la riqueza y diversidad de estos estudios musicales.
El acto contó con la presencia de representantes de las distintas instituciones que han acompañado e impulsado el proyecto desde sus inicios: el Jefe de Servicio de Formación del Profesorado, Innovación e Internacionalización, el Director Provincial de Educación de León, representantes de la Inspección Educativa y del Área de Programas Educativos, así como la Directora del Área de Educación de la Fundación Botín y la Directora del Programa Educación Responsable en Castilla y León. Una muestra del compromiso compartido que ha hecho posible que esta experiencia siga creciendo y llegando cada año a más alumnos y centros educativos.
La fórmula formativa
Este seminario pretende desarrollar la creatividad del alumnado a través del canto coral, utilizando la música como herramienta de expresión emocional, convivencia y aprendizaje.
La formación tendrá una orientación eminentemente práctica y estará compuesta por un módulo de preparación del repertorio y otro de aplicación directa en el aula.
La figura de asesor de formación será además de coordinador de coros. Es necesario unificar las interpretaciones y que todo esté en orden el día del concierto final.
Objetivos
- Desarrollar acciones formativas encaminadas al uso del canto en el aula.
- Incluir la experiencia estética en los procesos de aprendizaje: aprender con significado, emoción y expresión.
- Favorecer la educación vocal y coral.
- Facilitar propuestas que permitan diseñar situaciones de aprendizaje para introducir la creatividad a través de la música en el aula.
- Promover el bienestar y el desarrollo integral del alumnado.
Contenidos
- Disfrute de la música como medio de expresión.
- Análisis y exploración de diferentes recursos musicales.
- Conocimiento de la técnica vocal y de habilidades de relación interpersonales.
- Situaciones de aprendizaje a través del patrimonio musical universal.
- Salud vocal.
Competencias
- Gestión del aula (espacios de aprendizaje).
- Investigación y experimentación.
Construyendo un proyecto formativo
Los primeros pasos del proyecto estuvieron marcados por la ilusión de los centros participantes. El CEIP San Claudio y el IESO Astura fueron los primeros en sumarse a esta aventura educativa. Durante los ensayos se escucharon comentarios de otros profesores como: “¡Qué alegría entrar en este colegio escuchando cantar a los niños!”.
La experiencia pronto comenzó a mostrar su verdadero potencial. Una alumna de secundaria encontró en el canto una vía de expresión y una forma de afrontar las dificultades de su día a día: “Mi vida es muy complicada, cantar en mi casa mientras cuido de mi familia hace que me sienta mejor”. Situaciones como esta pusieron de manifiesto que el proyecto trascendía lo musical para convertirse en una herramienta de crecimiento personal y emocional.
Durante el primer curso, el alumnado del IESO Astura pudo realizar uno de sus ensayos en el Conservatorio. Allí descubrieron por primera vez muchos de los instrumentos que posteriormente formarían parte de la muestra musical. La sorpresa de los docentes fue comprobar que numerosos estudiantes nunca habían visto ni escuchado un instrumento en directo. Aquella experiencia llevó a ampliar la propuesta inicial, dando lugar al proyecto “Coro de las emociones y muestra de Instrumentos”.
Mucho más que cantar
En su segunda edición, el proyecto creció hasta contar con la participación de tres centros de Educación Primaria: CEIP San Claudio, CEIP San Isidoro y CRA Hospital de Órbigo y tres centros de Educación Secundaria: IESO Astura, IES Valles del Luna y el IES Antonio García Bellido. Este incremento supuso también nuevos retos organizativos. La coordinación entre profesorado, la preparación de las partituras, el aprendizaje de coreografías y la unificación de criterios interpretativos fueron aspectos fundamentales para garantizar el éxito del concierto final.
Uno de los momentos más significativos tuvo lugar durante la inauguración de la exposición Educativa “Escuelas que crean. Arte que transforma” celebrada en el MUSAC, el martes 5 de mayo, en la que el coro participó llenando el museo de música.
Una experiencia de inclusión y aprendizaje
Si algo define al “Coro de las emociones” es su significado más profundo. No se trata únicamente de aprender canciones o preparar actuaciones. Se trata de dar voz a las emociones, reconocer las distintas realidades presentes en las aulas y comprender que todas ellas tienen cabida dentro de una misma comunidad.
Más allá de la preparación musical, se creó un espacio donde cada alumno encontró su lugar, sintiéndose valorado, escuchado y capaz de aportar algo único al grupo. Una de las alumnas de diversidad funcional exclamaba un día: “¡Qué rollo, otra repetición más!” y al final del camino allí estaba habiendo entendido que el esfuerzo, la repetición y la constancia son parte del aprendizaje. Una propuesta que fomenta la cultura, fortalece los vínculos entre compañeros y desarrolla valores esenciales como la empatía, la cooperación, el respeto y la creatividad, demostrada en la unión de culturas como cuando el alumno de etnia gitana subió su cajón flamenco al escenario con los compañeros de percusión del Conservatorio y pidió a su profe “No me hagas fotos”, y acaso le faltó añadir: “Profe, el sonido de la libertad no se retrata”.
A través del proyecto, el coro volvió a demostrar que la inclusión es mucho más que una idea, es una realidad construida a través del esfuerzo compartido, es la constancia y el compromiso de toda la comunidad educativa. La música imperó por encima de razones de etnia, creencias, religiones y diversidades. El alumnado descubrió que cada voz es importante y que todas son necesarias para construir una armonía común.
En una época en la que la atención y la concentración parecen cada vez más difíciles de mantener, este proyecto ofreció una imagen extraordinaria: más de 250 niños trabajando juntos, concentrados, ilusionados y comprometidos con un objetivo común.
Y, llegó el momento, tras la emoción en vestuarios “¡Profe, tenemos un camerino con nuestro nombre!”, los nervios, risas y un hablar cada vez más alto, imperó el silencio que reina cuando de pronto algo impone: una gran sala que pronto se llenará de ojos mirando. Y, así fue, los ojos se llenaron de admiración, lágrimas y entusiasmo, y es que la presión de quien siente el juicio de hacer algo bien ante tanto público se convirtió en felicidad ante un fortísimo aplauso.